¿Quieres hacer un viaje fotográfico y no sabes qué destino escoger? Islandia, Noruega, Japón, Namibia, Tanzania… cuando un apasionado de la fotografía empieza a pensar en un gran viaje, la lista de destinos posibles crece rápido. Todos tienen argumentos de sobra para llevarse la cámara. Desde España, Marruecos juega con varias ventajas difíciles de reunir en un mismo viaje: está muy cerca, permite controlar bastante el presupuesto y concentra una enorme variedad de escenarios fotográficos en pocos días. Además, al estar cerca es perfecto para irse con toda la familia.
En Yalah organizamos viajes fotográficos a Marruecos precisamente para aprovechar todo eso. En una misma expedición podemos pasar de la fotografía callejera a los grandes paisajes, del retrato a la arquitectura y de las dunas a la fotografía documental. Y siempre con María Lara, fotógrafa profesional con más de 30 años de experiencia, acompañando al grupo y enseñando sobre el terreno. Marruecos es tantos sitios a la vez que es como hacer diez viajes fotográficos en uno.
Marruecos es uno de los destinos fotográficos predilectos desde España
La primera ventaja es evidente. Llegar hasta destinos como Namibia, Tanzania o Japón implica muchas horas de avión y un presupuesto considerable solo para comenzar el viaje. Marruecos está al otro lado del Estrecho y existen vuelos directos desde distintas ciudades españolas que nosotros te organizamos al tener de mano a guías y socios locales.
Esa cercanía permite plantear expediciones de seis u ocho días y aprovechar prácticamente toda la semana fotografiando. Además, el coste de alojamientos, desplazamientos, restauración y experiencias sigue permitiendo organizar una gran aventura fotográfica por una cantidad mucho más contenida que la necesaria para muchos destinos internacionales asociados habitualmente a este tipo de viajes. Pagando menos que en otros destinos conseguimos calidad y comodidad.



Muchos tipos de fotografía dentro del mismo viaje
Aquí está probablemente la mayor ventaja de Marruecos. Cada jornada cambia por completo el escenario que tenemos delante. En Marrakech, María te enseña a enfrentarte a la fotografía callejera: buscar personajes, ordenar composiciones llenas de elementos, anticipar movimientos y aprovechar las luces y sombras de los zocos. Artesanos, músicos, vendedores, especias, telas y plazas ofrecen material constantemente.
En las Gargantas del Dades y del Todra cambia el ejercicio. Aparecen enormes paredes de roca, carreteras serpenteantes, ríos, oasis y pueblos amazigh. María trabaja aquí las líneas, la escala, las texturas y la profundidad. También enseña a esperar: la luz sobre la roca rojiza puede cambiar muchísimo una fotografía en pocos minutos.
El Atlas permite abrir el encuadre. Montañas, valles y pequeñas poblaciones ayudan a practicar paisaje y fotografía documental dentro de una misma imagen. En Ouzoud aparecen las cascadas y los macacos de Berbería, una oportunidad fantástica para introducirse en fotografía de naturaleza y fauna. Y después llega Merzouga.



Fotografiar el Sáhara merece por sí solo el viaje
Las dunas de Erg Chebbi son una auténtica clase de composición. Al amanecer y al atardecer, el sol dibuja líneas, sombras, siluetas y volúmenes sobre la arena. María enseña a aprovecharlos para simplificar el encuadre y empezar a construir fotografías con muy pocos elementos.
También podemos jugar con el movimiento de la arena y la velocidad de obturación, buscar figuras humanas para mostrar la escala del paisaje o aprovechar la luz lateral para sacar toda la textura de las dunas. Cuando cae la noche aparece otra posibilidad: fotografiar el cielo del desierto. En pocos destinos resulta tan fácil encontrar paisajes tan diferentes durante una ruta relativamente corta.
Tampoco hace falta viajar cargado de objetivos
Marruecos funciona especialmente bien con un equipo ligero. María suele trabajar con una Nikon Z7II y recomienda, siempre que sea posible, una cámara que permita controlar manualmente exposición, velocidad, apertura e ISO.
Para la mayoría de viajeros, un único zoom versátil puede cubrir prácticamente toda la expedición. Un 24-120 mm o un 28-105 mm permite fotografiar paisaje, arquitectura, retratos y escenas callejeras. Un rango cercano a 20-200 mm añade alcance para fauna, detalles y fotografías tomadas desde mayor distancia.
Dos o tres baterías, tarjetas rápidas de al menos 128 GB, protección frente a la arena y, opcionalmente, un disco portátil completan una mochila bastante sencilla. De todos modos, este no es un viaje solo para profesionales. También te enseñaremos a sacarle todo el partido a la cámara de tu smartphone.



Yalah añade algo que cambia completamente el viaje
Puedes viajar a Marruecos de muchas maneras. Con Yalah tienes a una fotógrafa profesional a tu lado mientras las fotografías se suceden, aprendes y charlas con el resto de viajeros.
María empezó a formarse a los 16 años y acumula más de tres décadas trabajando en fotografía documental, social, publicitaria y de eventos. Ha pasado por laboratorio fotográfico, prensa, campañas publicitarias y desde 2005 dirige Tragaluz Fotografía en A Coruña. Durante los últimos años ha trasladado toda esa experiencia a sus expediciones por Marruecos. Por lo que esto no es un viaje más, es una experiencia fotográfica total.
Eso significa tener a alguien junto a ti cuando aparece una luz complicada en el Dades, cuando quieres retratar una escena en Marrakech o cuando el sol empieza a desaparecer detrás de las dunas de Merzouga. María puede mirar tu encuadre, explicarte qué está ocurriendo y ayudarte a resolverlo allí mismo.
Marruecos pone el desierto, las montañas, los zocos, las kasbahs, la cultura amazigh y una luz extraordinaria. Yalah pone la ruta, la organización, el conocimiento del país y, sobre todo, una fotógrafa que lleva toda una vida aprendiendo a mirar.
Para salir desde España con una cámara y regresar pocos días después con cientos de fotografías diferentes y bastante más conocimiento fotográfico, cuesta encontrar un destino más completo.
