Hay mucha gente amateur a la que le encanta hacer fotos y que lleva años diciendo lo mismo: algún día aprenderé a usar bien la cámara porque me flipa la fotografía. Para ellos hemos pensado nuestras rutas fotográficas por Marruecos. Buen precio, buena maestra y mucha diversión para que lo tengas fácil para liar a un par de amigos a que se vengan con nosotros, y verás, además que nuestra propuesta de viaje fotográfico es barata. A ver cómo te suena.
Salimos desde España y en muy poco tiempo estamos en un país fantástico con una cámara colgada al hombro. En Yalah podemos mantener precios bastante ajustados porque organizamos directamente las expediciones y trabajamos en Marruecos con colaboradores locales que conocemos desde hace años. Ellos forman parte de la ruta y nosotros preparamos el viaje desde aquí. Alojamientos, desplazamientos y recorrido quedan organizados antes de salir. Conocer a gente local es la forma de ofrecer un buen precio sin que nada sea cutre.
Puedes apuntarte solo. De hecho, Marruecos es un destino fotográfico genial al que viajar solo. También puedes venir con tu pareja, amigos o familia. Los grupos terminan compartiendo muchas horas de carretera, desayunos, paradas inesperadas y sesiones de fotos, así que enseguida aparece ese ambiente de expedición que buscamos en Yalah. Viaje a viaje, estamos haciendo una bonita comunidad de «yaleros».

Aprenderás fotografía sin convertir las vacaciones en un curso, sino en una gran experiencia
La fotógrafa que será tu maestra por Marruecos será María Lara. No es una influencer ni alguien que ha empezado a sacar fotos ayer, lleva más de 30 años trabajando como fotógrafa y muchos enseñando. Empezó a formarse a los 16 años, trabajó en laboratorio fotográfico, realizó prácticas en La Voz de Galicia y desarrolló proyectos de fotografía documental antes de entrar también en el mundo de la publicidad. Desde 2005 dirige Tragaluz Fotografía en A Coruña. Durante el viaje estará ahí. Cámara en mano, igual que tú. Vamos, que a la vuelta dejarás de ser fotógrafo amateur. Cuando subas las fotos a tu Instagram de fotografía, tus seguidores notarán la diferencia.
Eso permite aprender de una forma bastante natural. Si una foto queda demasiado oscura, la miramos. Si tienes dudas con la velocidad, las resolvemos. Si María ve una luz interesante en el desierto, seguramente acabemos haciendo una parada.
Marruecos ayuda muchísimo. En un zoco puedes pasar un buen rato intentando colocar dentro del encuadre a un vendedor, las telas, la luz que entra desde arriba y toda la gente que atraviesa la escena. Horas después estás delante de una montaña preguntándote cuánto cielo dejar. Al día siguiente quizá estés fotografiando las paredes rojizas del Dades, un pueblo amazigh o un burro cruzando un camino. Y entonces llegamos a Merzouga.
Las dunas son uno de los mejores sitios que conocemos para entender la luz. Cuando el sol está bajo aparecen líneas muy limpias entre las zonas iluminadas y las sombras. Puedes buscar siluetas, jugar con las crestas de las dunas, fotografiar la textura de la arena o esperar a que alguien atraviese el encuadre para comprender realmente la escala del desierto. El viento puede cambiar en pocos minutos aquello que estabas fotografiando.

Trae la cámara que tengas. También puedes venir con el móvil
María trabaja con una Nikon Z7II full frame. Eso tampoco significa que tengas que aparecer en el aeropuerto con una cámara de ese nivel.
Una réflex o mirrorless que permita controlar apertura, velocidad e ISO da muchísimo juego. Para el objetivo recomendamos simplificar. Un 24-120 mm o un 28-105 mm permite pasar de un paisaje a un retrato o a una escena callejera rápidamente. Si tienes un zoom que alcance alrededor de 200 mm, estupendo para detalles, fauna y situaciones en las que interesa mantener cierta distancia.
Llevamos dos o tres baterías y tarjetas rápidas, preferiblemente con bastante capacidad si vas a fotografiar en RAW. En el desierto también agradecemos cualquier protección sencilla contra la arena. Un pañuelo acaba siendo bastante más útil de lo que parece antes de salir de España. Y el móvil sirve.
De hecho, preferimos que alguien venga con ganas de hacer fotografías y un teléfono en el bolsillo a que descarte el viaje porque todavía carece de cámara. Con un smartphone puedes aprender encuadre, perspectiva, exposición, color y composición. Si además permite disparar en RAW, seleccionar diferentes focales o controlar algunos parámetros manualmente, podremos exprimirlo bastante.
Este es el mejor viaje fotográfico que puedes desde España siendo amateur
Eso es aprender a mirar y ocurre mientras estamos de viaje, tomando un café, cruzando el Atlas, madrugando para buscar buena luz o riéndonos porque alguien ha llenado de arena algo que tenía que permanecer limpio.
Marruecos está cerca de España, permite hacer un viaje fotográfico por un precio razonable y ofrece una variedad de situaciones difícil de encontrar concentrada en tan pocos días. Nosotros llevamos la ruta preparada y contamos con nuestro equipo local allí. María pone sus tres décadas de oficio a disposición del grupo. Tú puedes venir sabiendo mucho, poco o prácticamente nada. Con que te guste hacer fotos, ya tenemos por dónde empezar. Subirás de nivel y lo pasarás muy bien.
