Tras despertar en el valle del Dadès, comenzamos el segundo día de nuestra ruta con calma, disfrutando del desayuno y de las vistas que nos regala este rincón del sur de Marruecos. Mientras terminamos el café charlamos sobre lo que nos deparará este segundo día de viaje fotográfico y comentando lo mejor del día anterior. Antes de retomar la ruta, algunos aprovechan para darse un baño en la piscina mientras la luz de la mañana va iluminando las montañas rojizas que rodean el hotel. Será un día duro, así que mejor refrescarse antes.
La carretera nos conduce después por algunos de los paisajes más sorprendentes del país. Hacemos varias paradas en los miradores del valle para fotografiar las formaciones rocosas conocidas como los «Dedos de Mono», una de las imágenes más características de las Gargantas del Dadès. Curvas imposibles, montañas esculpidas por el viento y pequeños oasis crean un escenario perfecto para seguir llenando nuestras tarjetas de memoria.




Sacamos unas fotos impresionantes de las Gargantes del Todra
Continuamos hacia las impresionantes Gargantas del Todra, uno de los cañones más espectaculares de Marruecos. Sus paredes verticales, que superan los 300 metros de altura en algunos puntos, forman un estrecho corredor de roca donde la luz cambia constantemente y ofrece infinitas posibilidades fotográficas. Es uno de esos lugares que impresionan tanto por su escala como por los detalles que aparecen al levantar la vista. Las fotos que conseguimos aquí son impresionantes, tanto como las de las Gargantas del Dades.

A medida que avanzamos hacia el sur, el paisaje empieza a transformarse. Hacemos una parada para conocer algunas de las tradiciones del desierto, descubrir sus vestimentas y, para quien quiera llevarse un recuerdo especial, disfrutar de un tatuaje de henna realizado por manos expertas; la verdad es que marcharse de aquí tatuados es parte de la experiencia. Ya estamos muy cerca de cruzar la simbólica puerta del Sahara.






Nuestra ruta fotográfica nos lleva hasta la magia del Sáhara
Por la tarde llegamos a las dunas de Erg Chebbi, en Merzouga. Allí nos espera la caravana de dromedarios que nos llevará hasta nuestro campamento en pleno desierto. El sol comienza a descender y las dunas adquieren tonos dorados y anaranjados que cambian a cada minuto. Es uno de los momentos más esperados del viaje y también una de las mejores oportunidades para fotografiar la magia del Sahara.

La jornada termina en nuestro campamento de lujo entre las dunas. Tras una cena bajo el cielo del desierto, compartimos música alrededor del fuego mientras las estrellas aparecen sobre nosotros. Una noche difícil de olvidar y una de esas experiencias que hacen que Marruecos se quede para siempre en la memoria.

Viaje espectacular, no solo por el Desierto, si no por todo el camino que lleva hasta él. Las Gargantas es uno de esos lugares mágicos donde llegas a sentirte como un local más. Lleva el móvil con espacio porque no vas a poder parar de hacer fotos. Gracias a María por su bonita energía y ser una pieza clave en este precioso viaje📸 Deseando volver🫶🏽