Entre las muchas paradas que realizamos en nuestros viajes fotográficos por Marruecos, hay lugares que siempre consiguen sorprendernos. Las Gargantas del Dades son uno de ellos. Tanto en nuestros viajes de 6 como de 8 días, este impresionante valle constituye una de las experiencias visuales más potentes de toda la expedición.
Como fotógrafa, pocos paisajes me han impactado tanto. Cada lugar tiene una belleza propia, pero para ayudar a imaginar la de este sitio piensa que las sensaciones que transmite este rincón del sur de Marruecos recuerdan a algunos de los grandes cañones del mundo, como el Colorado. La diferencia es que aquí nos acompaña la cultura Amazigh, los pueblos originarios del norte de África, cuya hospitalidad forma parte inseparable del viaje.
Un paisaje que parece esculpido para la fotografía
Las Gargantas del Dades han sido modeladas durante miles de años por la acción del río. El resultado es un paisaje espectacular de paredes rojizas, carreteras serpenteantes, oasis verdes y formaciones rocosas tan sorprendentes como los conocidos «Dedos de Mono». Por eso es uno de los destinos predilectos de nuestro viaje fotográfico.
Lo que más fascina a quienes viajan con nosotros es el contraste constante entre montaña, desierto, vegetación y pequeños pueblos tradicionales. Cada curva ofrece una composición diferente y cada parada invita a detenerse, observar y fotografiar.
Qué aprenderemos en los Dedos de Mono
Uno de los grandes aprendizajes de esta parte de la ruta tiene que ver con la luz. Por eso solemos visitar estos lugares durante las primeras horas del día o al atardecer, cuando la roca adquiere tonos cálidos y las sombras empiezan a modelar el paisaje y toda la naturaleza.
Durante el recorrido trabajamos aspectos fundamentales de la fotografía de paisaje: composición, profundidad, texturas, líneas de dirección y lectura de la luz natural. Verás cómo una misma escena cambia completamente en cuestión de minutos.
Las cercanas Gargantas del Todra amplían todavía más las posibilidades. Sus paredes verticales, la presencia del agua y la escala humana generan imágenes llenas de fuerza visual. Aquí aprendemos a utilizar reflejos, siluetas y contrastes para construir fotografías mucho más expresivas.








Mucho más que paisajes que fotografiar
Las Gargantas del Dades también son un magnífico escenario para la fotografía documental en Marruecos. Artesanos, agricultores, burros cruzando senderos, alfombras llenas de color o escenas cotidianas de la vida local aparecen constantemente durante el recorrido.
Yo, María Lara, acompaño al grupo durante toda la ruta, ayudando a descubrir estas escenas y enseñando cómo transformarlas en imágenes con intención. Su experiencia en fotografía documental permite aprender a observar más allá del paisaje y encontrar historias allí donde otros viajeros simplemente pasan de largo.
Para fotografiar el Dades y el Todra, un zoom versátil como un 24-120mm, un 28-105mm o un 20-200mm resulta perfecto. Estas focales permiten pasar de grandes panorámicas a retratos ambientales o detalles documentales sin cambiar constantemente de objetivo.
Pero más importante que el equipo será siempre la mirada. Las Gargantas del Dades son uno de esos lugares que enseñan precisamente eso: a detenerse, observar y descubrir cómo la luz transforma el paisaje a cada instante.
Y cuando creemos haber visto todo lo que Marruecos puede ofrecer, seguimos avanzando. La siguiente parada nos espera entre las dunas doradas de Merzouga, ¡uníos al viaje!
